

Rescate
Cualidad Equilibrio. Rescate acompaña los momentos de crisis o urgencia emocional. Ayuda a recuperar la…
Flores de Bach
Las 38 esencias del doctor Edward Bach, agrupadas por cómo estás. Con la cualidad que acompaña cada una y cuándo se indica.
Treinta y ocho flores, siete grupos emocionales y una sola pregunta: cómo estás hoy. Esta guía reúne el sistema completo del doctor Edward Bach para que encuentres la tuya sin tener que saber de flores.

Edward Bach fue un médico inglés que, en los años treinta, dejó su consulta de Londres para buscar en el campo una forma de acompañar a las personas que atendiera a cómo estaban y no solo a qué tenían.
De esa búsqueda salieron treinta y ocho esencias, cada una ligada a un estado de ánimo concreto, y una manera de ordenarlas en siete grupos emocionales. La lógica es la que sigue vigente hoy: no se elige la flor por un diagnóstico, sino por el estado que uno reconoce en sí mismo.
Las esencias florales no reemplazan el criterio de tu médico. Caminan a su lado.
Cada flor trae una cualidad y responde a un estado. Busca el grupo que más se parezca a cómo estás y recorre sus esencias: el nombre en inglés es el que usan la mayoría de los libros y las marcas.
Cuando el temor aparece en sus distintas formas.
Temores y desasosiego inexplicables, sin una causa que se pueda señalar. Presentimientos y aprensión ante lo desconocido.
Ver la esenciaPreocupación excesiva por los demás, sobre todo por los seres queridos, hasta olvidarse de uno mismo. Anticipar siempre lo peor.
Ver la esenciaMiedo a perder el control de los propios actos cuando la carga emocional acumulada es muy grande: estrés, ira contenida, exceso de responsabilidades.
Ver la esenciaPánico y terror que paralizan. Temor desmesurado a la muerte. Estados de angustia extrema tras un accidente, un robo o una noticia inesperada.
Ver la esenciaMiedo a cosas concretas y conocidas de la vida cotidiana. Timidez y recelo: personas reservadas en público, que se sonrojan o balbucean con facilidad.
Ver la esenciaCuando la duda dificulta decidir o avanzar.
Falta total de esperanza y abandono de la lucha. La sensación de estar condenado a que nada cambie, sin ánimo para buscar una salida.
Ver la esenciaMuchas aptitudes y ninguna dirección: no se acierta a decidir cómo canalizarlas ni cuál es el camino propio. El propósito no acaba de verse claro.
Ver la esenciaPoca confianza en el propio criterio y en la propia intuición, y por tanto a la hora de decidir. Buscar sin descanso la aprobación y el consejo ajenos.
Ver la esenciaDesánimo ante el primer obstáculo: se abandona lo empezado. Anticipar el fracaso e identificarse con él, con una mirada pesimista de lo que viene.
Ver la esenciaCansancio mental antes de empezar: solo de pensar en el día, la sensación de no poder con las tareas de siempre. Desgana y aburrimiento.
Ver la esenciaVacilación y duda entre dos opciones opuestas. Humor cambiante y vaivenes emocionales, sin un centro estable desde el que decidir.
Ver la esenciaCuando la mente se ancla en otro lugar y cuesta habitar el ahora.
Repetir los mismos errores por falta de pausa para mirarlos. La experiencia —propia o ajena— pasa de largo: prisa, distracción y poco interés en revisarla.
Ver la esenciaPensamientos que se repiten en bucle y no se dejan apartar. La mente no descansa: conversaciones y escenas que vuelven una y otra vez, sobre todo al ir a dormir.
Ver la esenciaEvasión y ensoñación: la atención se va a un futuro imaginado y el presente pierde interés. Poca memoria, distracción y una mirada poco práctica de las cosas.
Ver la esenciaNostalgia y anclaje en el pasado, sin interés ni ilusión por el presente. Añoranza de lo que fue: pérdidas que no se olvidan, separaciones, mudanzas.
Ver la esenciaTristeza honda y repentina, sin razón aparente, que se va igual que vino. Como una nube que lo cubre todo y apaga la alegría.
Ver la esenciaAgotamiento físico y mental tras un desgaste largo. Sin fuerzas ni reservas de energía, y sin interés por nada mientras dura.
Ver la esenciaApatía y resignación: no se hace nada por cambiar una situación que no gusta. Desinterés y falta de impulso, como si diera igual.
Ver la esenciaCuando el aislamiento pesa más que la compañía.
Necesidad constante de atención y de que alguien escuche. Se habla mucho y se escucha poco, y estar a solas cuesta.
Ver la esenciaPrisa y aceleración. Irritación y tensión ante el ritmo de los demás, dificultad para relajarse y para adaptarse a un paso más lento. Reacciones desproporcionadas.
Ver la esenciaReserva y distancia: tendencia a aislarse y a evitar el trato, con un orgullo tranquilo. Cuesta involucrarse emocionalmente y ponerse en el lugar del otro.
Ver la esenciaCuando las influencias y opiniones externas desequilibran.
Aparentar despreocupación y buen humor mientras por dentro pesa la inquietud. La máscara alegre esconde lo que no se cuenta, ni siquiera a uno mismo.
Ver la esenciaCuesta decir que no. Se cede ante personalidades más fuertes y se acaba haciendo lo que no se quiere, con tal de agradar y ser aceptado.
Ver la esenciaCon un camino ya elegido, dejarse desviar por la influencia ajena y abandonar las propias ideas. Etapas de cambio en las que cuesta sostener el rumbo.
Ver la esenciaCuando el ánimo se agota y cuesta ver salida.
La convicción de que no se va a lograr, y por eso ni se intenta. Sensación de incapacidad, también en momentos puntuales: un examen, una entrevista, un cambio grande.
Ver la esenciaAngustia profunda y la sensación de haber llegado al límite. Un estado pasajero, ligado a menudo a una pérdida, en el que no se ve por dónde seguir.
Ver la esenciaEl impacto de una noticia o una experiencia dura, reciente o antigua. Lo que quedó dentro después del golpe y no terminó de asentarse.
Ver la esenciaSensación de suciedad o impureza, física o interior, y una exigencia de limpieza y orden difícil de sostener. Vergüenza o rechazo hacia algo del propio cuerpo.
Ver la esenciaSentirse abrumado de golpe por un exceso de responsabilidad. Picos de trabajo o de exámenes en los que se duda de poder con todo, siendo alguien capaz.
Ver la esenciaCulpa y reproche hacia uno mismo. Nunca es suficiente: siempre queda la idea de que se podía haber hecho mejor, incluso de lo que no dependía de uno.
Ver la esenciaUn gran sentido del deber: se sostiene a los demás y se sigue adelante aun agotado. No se pide ayuda, no se descansa y no se permite el cansancio.
Ver la esenciaAmargura y resentimiento: la sensación de que la vida ha sido injusta y de que la culpa siempre es de otros. Ira contenida y autocompasión.
Ver la esenciaCuando cuidar a otros hace olvidarse de uno mismo.
Un cuidado exigente y posesivo, que espera correspondencia. Se controla y se agobia a quien se quiere, sobre todo para no perder su atención.
Ver la esenciaNormas rígidas impuestas a uno mismo: una manera estricta de pensar y de vivir, con un afán de perfección que llega al sacrificio, por ser ejemplo para otros.
Ver la esenciaCrítica e intolerancia hacia lo distinto. Cuesta ver lo bueno del otro y aceptar la diferencia; las costumbres ajenas irritan con facilidad.
Ver la esenciaEntusiasmo desbordado y principios firmes que no admiten matiz. Querer convencer a los demás a toda costa, con una tensión de fondo que no afloja.
Ver la esenciaEficacia, seguridad y voluntad fuerte que se tuercen en imposición. Se decide por los demás y cuesta admitir otra manera de hacer las cosas.
Ver la esenciaCelos, rabia, envidia y desconfianza. El corazón se cierra y todo se lee como una ofensa; la irritación aparece sin motivo proporcionado.
Ver la esenciaCada flor eleva nuestra vibración y abre nuestros canales al mensaje de nuestro Ser espiritual; inunda nuestra naturaleza con la virtud que necesitamos.
No hace falta acertar a la primera. «Descubre tu esencia» parte de cómo estás hoy y te propone las flores que acompañan ese estado, con la posibilidad de combinarlas en un solo frasco.
Y si prefieres empezar por algo ya preparado, ahí están el Rescate —la mezcla de cinco flores para los momentos de mayor tensión— y el Botiquín, con el sistema completo en casa.


Cualidad Equilibrio. Rescate acompaña los momentos de crisis o urgencia emocional. Ayuda a recuperar la…
Esencias Tradicionales de Bach
Autonomía. El sistema floral completo del Dr. Edward Bach en casa: las 38 esencias más la mezcla Rescate…
Son las que el doctor Bach describió y ordenó entre 1930 y 1936, cada una ligada a un estado de ánimo distinto. El sistema quedó cerrado ahí. Otros sistemas florales —australianos, de orquídeas colombianas, de flores silvestres— llegaron después y no se mezclan con este.
Lee los siete grupos y quédate con el que más se parezca a cómo estás. Dentro del grupo, la que describa tu estado con más precisión suele reconocerse enseguida. Si prefieres que te acompañen, «Descubre tu esencia» parte de la misma pregunta.
Sí: hasta cinco en un mismo frasco, y sin mezclar sistemas florales distintos. Si las tomas por separado, deja al menos cinco minutos entre una y otra.
El Rescate no es una flor: es la mezcla de cinco de ellas que el propio Bach preparó para los momentos de mayor tensión. Por eso no aparece dentro de ningún grupo de esta guía y tiene su propia ficha.
No, es la misma flor. Bach las nombró en inglés y así aparecen en la mayoría de los libros: Heliantemo es Rock Rose, Mímulo es Mimulus, Haya es Beech. En esta guía verás siempre los dos nombres.
Sí, en personas de cualquier edad y en animales de cualquier especie. Para niños o si debes abstenerte del alcohol, prepáralas en agua o en vinagre.
Cada flor de esta guía tiene su ficha, con su preparación y su precio. Si ya sabes cuál buscas, empieza por ahí.