El 31 de octubre cae este año un sábado. Eso quiere decir más tiempo en casa, más visitas, más niños tocando el timbre y, en algunos barrios, pólvora. Para muchas mascotas es una noche intensa. Con un poco de preparación puede ser una noche tranquila, y además es un buen ensayo para diciembre.
Los dulces: lo más importante
Uno de los mayores riesgos de esta fecha es lo que la mascota se puede comer. Estos son los principales:
- Chocolate. Contiene teobromina, una sustancia tóxica para perros y gatos. Entre más oscuro y más puro el chocolate, más riesgo, y el chocolate para repostería es el más concentrado.
- Xilitol. Es un endulzante presente en muchos chicles, dulces y productos “sin azúcar”. En los perros puede causar una baja brusca del azúcar en la sangre y daño en el hígado, incluso en cantidades pequeñas. Revisa las etiquetas.
- Uvas y uvas pasas. Pueden causar daño en los riñones de los perros. No se sabe qué cantidad es segura, así que lo mejor es que no coman nada.
- Envolturas, palitos y bolsas. Se pueden tragar y quedar atorados en el tubo digestivo.
Qué hacer: guarda los dulces en alto o en un lugar cerrado, pídeles a los niños que no dejen la bolsa en el piso y explícales por qué no se comparte con la mascota.
Si crees que comió algo de esto: llama de inmediato a tu médico veterinario o a una clínica veterinaria de urgencias. No esperes a ver síntomas y no le provoques el vómito por tu cuenta sin indicación profesional. Si puedes, ten a mano el empaque para decir qué comió y cuánto.
Los disfraces: solo si lo disfruta
Hay mascotas que se ponen ropa sin problema y otras que la pasan muy mal. La regla es sencilla: el disfraz es para la foto, no para toda la noche, y solo si lo tolera.
- Que no le apriete el cuello, el pecho ni las patas.
- Que no le tape los ojos, las orejas ni la nariz.
- Que le permita caminar, sentarse, echarse y hacer sus necesidades.
- Sin piezas pequeñas que pueda quitarse y tragarse.
Señales de que no lo está disfrutando: se queda congelado, camina raro, se rasca, intenta quitárselo, se esconde o lleva la cola y las orejas hacia abajo. Si ves alguna, fuera el disfraz. Un pañuelo o un collar de color es una alternativa mucho más cómoda.
El timbre y la puerta
Cada vez que suena el timbre, tu mascota se pone en alerta. Y cada vez que abres la puerta, hay una oportunidad de escape.
- Deja a tu mascota en su rincón seguro, en una habitación alejada de la entrada, durante las horas de más visitas.
- Revisa que tenga la placa de identificación puesta con tu número de teléfono.
- Si recibes niños disfrazados, avisa en casa que la mascota no sale a saludar.
- Música suave o un ruido constante en su habitación ayuda a disimular el timbre.
La decoración
- Velas y calabazas con vela, fuera de su alcance. Una cola que se mueve basta para tumbarlas.
- Cables de luces y extensiones, protegidos o fuera de su alcance, sobre todo si tienes un cachorro.
- Telarañas artificiales, cintas y adornos pequeños: se pueden enredar o tragar.
¿Salir a pedir dulces con el perro?
Solo si tu perro está tranquilo entre gente, ruido y disfraces. Llévalo con correa corta, con algo reflectivo si es de noche y con su placa. Si no estás seguro, es mejor que se quede en casa descansando. Para los gatos, la recomendación es que se queden adentro.
Después de la noche
Al día siguiente, anota en tu libreta cómo le fue: qué lo inquietó, cuánto le duró y qué le ayudó. Halloween es la mejor práctica para diciembre.
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